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Cómo los alimentos que comemos están matando a nuestra economía

1 de cada 5 dólares ($ 3,2 billones por año) en toda la economía de EE. UU. se gasta en atención médica.

1 de cada 4 dólares del presupuesto federal se gasta en Medicare y Medicaid. Eso es casi $ 1,000 por mes por cada hombre, mujer y niño en el país.

Se espera que estas cifras crezcan en los próximos años, y las enfermedades relacionadas con la dieta son una gran parte del desafío.

Hoy estoy aquí porque quiero que sepas  sobre cómo nuestras elecciones en torno a la comida tienen un impacto significativo en nuestra economía además de en nuestra salud.

Quiero que sepas que la comida es una de las pocas partes de nuestra economía donde la seguridad se deja en manos del consumidor.

Imagínate si permitimos que nuestros hijos vayan a una tienda de juguetes donde algunos juguetes son seguros, algunos juguetes son moderadamente seguros y otros son completamente peligrosos. Esto sería inaceptable, y es más o menos lo que obtenemos cuando vamos a la tienda de comestibles para elegir nuestra comida.

También te refresco la idea de que la comida no es solo calorías. La comida se matiza y reacciona con nuestros cuerpos individuales, nuestro microbioma, nuestras hormonas y más.

Algunos alimentos nos ayudan, algunos alimentos tienen poco efecto en el cuerpo y algunos alimentos nos perjudican. En mis talleres y seminarios explicó en detalle cuáles son estos alimentos y cómo podemos comer una dieta que nos alimente en lugar de dañarnos día a día.

Pero el gran mensaje que quiero darte en esta oportunidad es este: al redistribuir a dónde va el dinero, podemos alentar a los consumidores a comprar alimentos saludables y disuadirlos de comprar basura.

Por lo mismo, soy partidario de imponer impuestos a la comida chatarra y gastar ese dinero para reducir el costo de alimentos enteros y reales.

Por ejemplo, “un programa nacional para subsidiar el costo de frutas y verduras en un 10 por ciento podría salvar 150,000 vidas en 15 años, mientras que un impuesto nacional al 10 por ciento de soda podría salvar 30,000 vidas”.

Al abordar nuestro sistema de atención médica, los estándares de calidad, los incentivos económicos, los programas escolares, el etiquetado y la investigación nutricional, podemos marcar una gran diferencia en la salud de nuestro mundo.

Deseándote salud y felicidad,
Carlos Correa, PH&H

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Carlos Correa

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