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Consecuencias y riesgos del consumo de drogas

Las consecuencias del consumo de drogas en el organismo tiene efectos a corto y largo plazo.

Hoy una gran cantidad de personas consume este tipo de sustancias, la dependencia generada en edades tempranas de la vida y la fuerte tendencia por parte de la gente joven a consumir de manera frecuente y abundante distintos tipos de drogas, se ha generalizado.

“Como droga se considera a toda sustancia química que interactúa con el sistema de recompensa a nivel cerebral, produciendo efectos a corto y largo plazo, que se traducen clínicamente en la presencia de un síndrome de abstinencia si no se utiliza la droga, y de tolerancia progresiva a su uso.

Definido de esa manera, las drogas psicoactivas pueden ser estimulantes como la cocaína y la pasta base de cocaína, sedantes como el alcohol y la ketamina, alucinógenos como la marihuana y algunos hongos, y sintéticas con doble efecto, estimulante y sedante, como el éxtasis”.

Consecuencias e impacto

Los opioides son drogas psicoactivas que generan fuerte dependencia y afectan distintos sistemas del organismo, especialmente en el sistema nervioso central. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), miles y millones de personas en el mundo tienen adicción por estas sustancias, tanto de tipo ilícito como de prescripción médica. No obstante, solo un 10% de la población afectada estaría recibiendo tratamiento.

“El consumo frecuente de drogas primero causa una pérdida importante en la identidad y el sentido de propósito vital de la persona, la cual se hace presa de la droga y pierde la libertad. En segunda instancia produce un importante daño cerebral y físico, que afecta el funcionamiento social, laboral y familiar. Y en un tercer momento produce el completo derrumbe de la persona y eventualmente su muerte”

Algunos opioides son la heroína, metadona, oxicodona, tramadol y morfina. Su abuso puede derivar en una depresión respiratoria, pues sus efectos alteran el funcionamiento del centro de la respiración, ubicado en el cerebro. Esto pone en riesgo vital a la persona.

Según lo describe la OMS, una sobredosis de opioides es una emergencia médica que se caracteriza por presentar tres signos y síntomas, catalogados como la “triada por sobredosis de opioides”. Estos son miosis (pupilas contraídas), pérdida de consciencia y depresión respiratoria. La situación puede agravarse si se mezclan distintos opioides, o se combinan con alcohol.

Por otra parte, el abuso de distintos tipos de droga predispone a:

  • Alterar el humor y las relaciones sociales.
  • Distorsionar la percepción de lo que tiene valor o no para la persona.
  • Estimular conductas agresivas o delictuales
  • Aumentar el riesgo de padecer enfermedades.

Efectos a corto y largo plazo

Estás sustancias psicoactivas ejercen un efecto directo en las neuronas y células gliales, lo que puede provocar muerte cerebral y daño en la estructura y vascularización del cerebro. “Las drogas generan daño cerebral por vía del daño vascular, en las células de soporte y directamente sobre las neuronas.

El cerebro de un adicto se va muriendo rápidamente, disminuye su volumen y funciona cada vez de manera más precaria”.

Estos efectos negativos también pueden extenderse al resto del organismo, generando daños en la piel, el sistema endocrino, cardiovascular, hepático y reproductor, entre otros.

Las alteraciones pueden ser irreversibles y fatales. “A modo de ejemplo, la marihuana produce un daño selectivo sobre el hipocampo que afecta la capacidad de concentración y la memoria, así como el sistema límbico, predisponiendo a los trastornos depresivos y de pánico.

El alcohol produce daño hepático, que lleva a la cirrosis e insuficiencia hepática, así como produce un daño cortical global a nivel cerebral. La cocaína, por su parte, produce microinfartos vasculares en el cerebro y puede llevar a un infarto cardiaco”.

Esta última se trata de una sustancia psicoestimulante que activa los receptores dopaminérgicos del cerebro. “Actúa directamente en el circuito mesolímbico de la recompensa, generando euforia, taquicardia y una percepción de la realidad ampliada.

A largo plazo el cerebro optimiza economizando la actividad cerebral, bajando los niveles de energía y euforia, y la persona se mantiene en un constante letargo depresivo del cual solo logra salir al volver a consumir.

Esto lo hace cada vez en mayores cantidades, solo para dejar de sentirse mal”.

Por otra parte, el consumo de drogas lleva a un círculo vicioso, pues dichas sustancias generan adicción y urgencia por su uso, con un consiguiente síndrome de abstinencia.

Prevención y tratamiento

Dentro del tratamiento, atender el síndrome de abstinencia es central, pues se considera uno de los desafíos más complejos para quien consume drogas.

Se recomienda acudir a especialistas, junto con redes de apoyo familiar o círculo cercano, manteniéndose alejado de aquellos ambientes o personas que fomenten el consumo.

“Dejar de consumir drogas es probablemente el acto más trascendente que puede realizar una persona, priorizando un sentido personal de autoeficacia y logrando un cambio profundo que lo lleva a su integración personal y social.

Sin embargo, no resulta fácil, ya que se ve enfrentado a tentaciones y sensaciones displacenteras, y muchas veces, a la presión intensa de consumidores y proveedores que no quieren que deje de consumir drogas”.

Por tu salud y felicidad

Carlos Correa PH&S.

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Carlos Correa

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