3 Pasos para Renovarse

Seminario Perris, CA

Banner Web 1Gracias a todos los que asistieron este domingo 28 recién pasado al seminario en Perris, a los que asistieron solo en la mañana, y a los que estuvieron todo el día. Gracias también porque desean continuar aprendiendo más y les debo decir que estoy entusiasmado porque ahora he sido desafiado a hacer algo más. Mi entusiasmo es porque tengo la oportunidad de dar algo a cambio. Mi desafío es hacer un seminario corto, usualmente hago seminarios de 10 a 50 horas. No estoy exagerando, hago fines de semana completos, y lo que hago es más que eso, obviamente, entreno a personas – pero me interesa la inmersión, ¿por qué? porque ¿cómo aprendiste a hablar? No lo aprendiste sólo por aprender los principios o la gramática, fue porque estuviste inmerso, te metiste tanto dentro de tu entorno y lo hiciste tan seguido que se convirtió en una realidad.

La razón por la que hago estos seminarios, talleres o conferencias, es porque amo aprender y enseñar, además de porque me encanta dar, y estoy en una posición de hacerlo – No es para motivarte, obviamente; tú no necesitas eso. Muchas veces eso es lo que la gente cree que hago, pero es mucho más que eso. Lo que sucede es que la gente me dice “no necesito que me motiven”. Y yo les digo “Esta bien, eso es interesante, pero no es lo que hago”. Yo soy del tipo de “por qué”. Quiero saber por qué haces lo que haces.

¿Qué es lo que motiva tus acciones? ¿Qué es lo que hoy te mueve en tu vida? no 10 años atrás. O ¿Sigues el mismo patrón? Creo en la fuerza invisible del impulso interno, cuando se activa, es la cosa más importante en el mundo. También creo que la emoción es la fuerza de la vida, emoción que viene de tu paz interior, y que a la vez viene de tu alineamiento con Dios. Todos tenemos grandes mentes. ¿Sabes? Muchos de nosotros tenemos grandes mentes, no somos de otras categorías, todos sabemos cómo pensar. Y con nuestras mentes podemos racionalizar cualquier cosa. Podemos hacer que cualquier cosa suceda, sí, créelo, podemos – Concuerdo con aquellos que dicen que la gente trabaja por su propio interés. Pero todos sabemos que eso, algunas veces, es incorrecto. Uno no trabaja por su propio interés todo el tiempo, porque cuando la emoción entra en juego, todas las conexiones cambian sus funciones. Y es hermoso para nosotros, como seres humanos, pensar de forma intelectual, sobre cómo es la vida, el mundo, y especialmente aquellos que estamos en esto, podemos jugar este juego en nuestras cabezas. Pero realmente quiero saber qué es lo que te mueve.
Y lo que me gustaría tal vez, invitarte a hacer al final de este articulo, es explorar dónde estás hoy. Por dos razones. Una: para que podamos contribuir más y Dos: que no solo podamos entender a otras personas más, sino tal vez apreciarlas más, y crear el tipo de conexiones que pueden detener algunos de los desafíos que enfrentamos en nuestra sociedad hoy en día.

Ellos sólo pueden magnificarse por la misma tecnología que nos conecta, porque está haciendo que nos interceptemos. Y esa intersección no siempre crea la imagen de “ahora todos entienden a todos, y todos aprecian a todos”.

Por eso, es que he estado “obsesionado” básicamente por más de 25 años, y la obsesión ha sido “¿Qué hace la diferencia en la calidad de la vida de las personas? ¿Qué hace la diferencia en su desempeño?” Porque para eso contratan mis servicios. Ahora tengo que producir el resultado. Eso es lo que he hecho por 25 años.

Recibo una llamada cuando una persona está cayendo en un estado depresivo y tenía intención de suicidarse, y ahora no puede salir de ese pensamiento. Y tengo que actuar al instante para obtener el resultado, o nada más importa. Recibo otra llamada cuando ahora un niño va a cometer suicidio, y tengo que hacer algo, ahora ya. En todos estos años – Estoy muy agradecido con Dios de poder decir que nunca he perdido a una persona. No significa que no la pueda perder algún día. Pero no ha sucedido, y la razón es el entendimiento de estas necesidades humanas de las que quiero hablar en mis próximos seminarios y talleres.

Por tu salud!

Carlos Correa

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